Marketing de contenidos: la gran herramienta de captación de interés

En la lucha constante que supone la actividad en marketing digital, conseguir captar la atención de los usuarios y alcanzar su fidelidad a largo plazo requiere de multitud de esfuerzos, recursos y soportes. Una de las principales vías para la captación de interés es sin duda el marketing de contenidos: la generación de piezas que, a través de distintos formatos, ofrezcan algo valioso e interesante para el usuario, permitan acelerar su decisión de compra y sirvan como refuerzo a la actividad de branding e identidad digital de las empresas.

Los contenidos se han convertido en una de las patas estratégicas de las estrategias digitales de las grandes empresas. Generar contenido original propio permite a las compañías coger la sartén por el mango en lo que a su comunicación exterior se refiere: hace que el volumen de información que circula por la red sobre su actividad y marca sea auto generada, lo que permite moldear su imagen de marca y hacer que los usuarios y potenciales clientes tengan siempre un lugar al que acudir a buscar las novedades sobre los productos o servicios que les gustan.

Una pieza de contenido de calidad, que realmente aporte algún valor al usuario y haga que el tiempo invertido en su consumo merezca la pena, es la mejor captación posible. A través de un blog potente, de un canal de YouTube bien nutrido o de campañas puntuales en redes sociales (más allá de su actualización periódica), un usuario que hasta la fecha no sabía quiénes éramos puede entrar en nuestro funnel y comenzar a empaparse de un rodillo de acciones que termine por convertirlo en cliente y, por qué no, prescriptor.

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Cinco claves del marketing de contenidos

El marketing de contenidos es mucho más que escribir lo que se nos pase por la cabeza en nuestro blog corporativo. Hay, al menos, cinco premisas imprescindibles que debemos seguir si no queremos olvidarnos de conseguir éxito:

  • Planificación. La inspiración es un concepto muy romántico, y la creatividad no tiene horarios, pero si queremos llegar a algún sitio tenemos que elaborar un calendario de publicaciones y temáticas. Esperar a que una idea brillante se nos aparezca en la cabeza no es la mejor estrategia.
  • Originalidad. El tiempo de los usuarios es muy valioso como para menospreciarlo ofreciéndoles un plagio o algo sin valor. Y, además, Google nos penalizará severamente si detecta que el contenido está copiado de otras páginas.
  • Periodicidad. ¿Hemos elaborado una planificación de contenidos? Genial: sigámosla. El gran enemigo del marketing de contenidos es la falta de constancia. Nuestra página será más atractiva para los buscadores cuanto más contenido tenga. La frecuencia es importante.
  • Seamos visuales. Quizá Camilo José Cela estaría orgulloso de nuestros posts. Pero, si nuestro blog se limita a ser un ladrillo de texto gris y anodino, los usuarios probablemente se cansen a mitad. El mundo digital brinda infinidad de recursos para alimentar los artículos y hacerlos más digeribles visualmente: infografías, bancos de imágenes, vídeos embebidos de YouTube… Hay que enriquecer el contenido.
  • Movimiento. Los artículos pueden ser muy buenos, pero si esperamos que los usuarios tecleen nuestra URL en el buscador y vayan a buscarlos… Probablemente no ocurra. Para dinamizar un blog es tan importante crear un buen contenido como dominar las vías para darle difusión a posteriori. Producción y difusión forman parte de un mismo ciclo.

¿Dónde centramos los esfuerzos?

Excepto en las grandes compañías, que cuentan con equipos multidisciplinares e importantes presupuestos para destinar a su marketing de contenidos, la manta no da para taparse del todo: si nos cubrimos la cabeza, pasaremos frío en los pies, y al contrario. Por eso es especialmente importante saber para qué marcas trabajamos y, sobre todo, dónde se encuentra su público y su negocio.

No es lo mismo promocionar un e-commerce de moda, que tendrá en Instagram buena parte de su público e ingresos, que elaborar contenidos para una compañía industrial que trabaja B2B o una empresa de prestación de servicios. El mejor método para dar con la tecla, como en tantos otros ámbitos, es el ensayo-error: buscar por medio de pruebas y análisis aquello que mejor funciona, lo que más aceptación tiene y las vías a través de las que la empresa se sienta más cómoda difundiendo su información.

Desgraciadamente, la competencia aprieta, el mundo gira muy deprisa y no tenemos tiempo para probaturas. Si nuestros recursos son limitados, debemos afinar el tiro lo máximo posible, estudiar las características y público de cada canal antes de empezar a asfaltar el camino y asumir que, en el marketing de contenidos, la paciencia es imprescindible: un post o acción concreta puede conseguir una venta, pero el objetivo es la fidelización a largo plazo.

Si quieres comenzar una estrategia de marketing de contenidos para guiar a tus clientes a través de su customer journey hasta su fidelización, en äbranding nos encargamos de definirla y ejecutarla, cumpliendo siempre con los objetivos marcados. ¿Hablamos?

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