Diseño de logotipos: la pata de la identidad corporativa de las empresas

Good design is good business. Una icónica cita célebre pronunciada en los años 50 por Thomas J. Watson, histórico presidente del gigante informático IBM, resume a la perfección una sensación que ha acompañado a lo largo de su trayectoria empresarial la actividad de muchas empresas: aquellas que apuestan por el diseño, por cuidar la faceta visual de su identidad corporativa y su diseño de logotipos, consiguen mayor éxito y fidelización a largo plazo.

Pese a la percepción de algunos sectores, especialmente el B2B, de que apostar por el diseño es algo secundario y prescindible, la realidad se impone. El diseño de logotipos es una parte más de la creación de una identidad corporativa que salpique a toda la actividad de la empresa: se trata de crear una capa de coherencia visual que proyecte unos valores al exterior.

La elección de una imagen concreta, una tipografía determinada o un estilo ilustrativo en vez de otro siempre debe responder a unos criterios elegidos por la cúpula de la empresa: todo aquello que evoque a primera vista será lo que el potencial usuario, cliente o partner que está ahí fuera pensará de nosotros cuando nos vea. Y no puede haber una empresa que no se preocupe por ello.

El diseño, tradicionalmente, ha sido visto como un motor disruptivo para reforzar la comunicación visual. Un factor intangible estrechamente ligado al éxito empresarial, necesario como fachada de cara al exterior pero también como una guía interna que ayude a todos los miembros de una compañía a saber dónde trabajan y qué se espera de ellos tanto en el exterior como de puertas hacia dentro.

El diseño en datos: una industria estratégica

El diseño de logotipos, el diseño gráfico, el diseño web, packaging, rotulación… Un sinfín de patas de un sector, el del diseño y creatividad, que ayuda a pagar las facturas a un gran número de personas. Según los datos aportados por The Cultural and Creative Industries Study, la totalidad del sector creativo y cultural aporta a la riqueza mundial más de 2.250 billones de dólares, además de dar trabajo a cerca de 30 millones de personas en todo el mundo.

En el centro de esos datos, más de 11 millones y medio de personas viven únicamente en los sectores de las artes visuales, el mundo editorial, y la publicidad: industrias enfocadas a crear, a ayudar a millones de empresas, sectores y personas ajenas al mundo del diseño a proyectar la imagen que buscan ofrecer.

Diseño de logotipos: la creación total

El manual de identidad corporativa, los colores que nos definan, el estilo visual y un sinfín de valores intangibles deben concentrarse en un solo elemento: el logotipo. Una imagen que debe aglutinar todo aquello que la empresa debe transmitir, allanando el terreno a quienes no conozcan a la empresa y tratando de posicionarla en el mercado con una presentación visual acorde a aquello que busca comunicar.

Un buen diseño es imprescindible para apuntalar el éxito de una compañía, al mismo tiempo causa y consecuencia: sin él, será complicado llegar a lo más alto; solo con él, lo mismo. Pese a que un buen diseño de logotipos y de identidad corporativa es fundamental, no bastará si tras esa bonita y elocuente fachada visual no hay un producto o servicio que respalde las buenas sensaciones que se transmite a primera vista.

El diseño es, el último término, la traducción al lenguaje visual de todo lo que supone una empresa. Dar con la tecla en este aspecto favorecerá tanto la lealtad de los usuarios, que puedan sentirse identificados con aquello que ven, como de los propios empleados, que estén orgullosos de formar parte de un proyecto atractivo. Good design is good business.

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